Un Nuevo Paris

Bohemio, Recuperado y Reciclado

PALABRAS Por Daniel Burgui Iguzkiza
octubre 2017
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Fotos: Daniel Burgui Iguzkiza / Musée d’Orsay

Desde la ventana de su apartamento en la calle de Beillard, del distrito XVIII de París, Vincent Merlet desayunaba todos los días mirando a los viejos rieles abandonados y comidos por la vegetación de la estación de Saint-Ouen. El bello y pequeño apeadero de ferrocarril urbano, construido en hierro, madera y cristal en 1863, fue cerrado y abandonado en 1934, como casi toda la “petite ceinture”, una antigua línea de ferrocarril de dos vías que daba toda la vuelta a París paralelamente a los bulevares exteriores.

Merlet, que se dedica a la programación cultural de espectáculos, festivales de música y eventos para grandes marcas comerciales, soñaba con la vida que podría tener un edificio así si algún día reabriese. Imaginaba cómo sería si los artistas jóvenes rehabilitasen el lugar. Una mañana de 2011, de camino al trabajo, Merlet tropezó con un cartel que el propio Ayuntamiento de París había colgado en la fachada de la estación: el gobierno de la ciudad había comprado el inmueble y buscaba proyectos seductores que dinamizasen el distrito. Agitado por este giro del destino, Merlet, de 31 años, convocó a sus amigas Flavie Pezzetta y Céline Pigier. Juntos formaron una cooperativa y se lanzaron a ganar el concurso de ideas para el ayuntamiento. Obtuvieron la financiación y cumplieron el sueño de tener su propia sala de fiestas y conciertos en una vieja estación de tren.

Así nace Le Hasard Ludique, que abrió (o más bien, reabrió) sus puertas en abril después de cinco años de obras y un proyecto colaborativo que ha involucrado a 1.200 vecinos, artistas, adultos y niños en una innovadora propuesta social y musical. Le Hasard Ludique –que literalmente significa “la diversión por azar” o “la diversión por casualidad”– es un espacio de 450 metros cuadrados, que alberga una sala de conciertos para unas 300 personas y una cantina creativa con ricos menús para 150 comensales. También tiene espacios para talleres, salas para yoga, cuentacuentos para niños, ensayos de grupos de música o cualquier uso que los vecinos del barrio o socios del club y la cooperativa quieran darle. “Aquí nunca te aburres, es imposible”, explica rotunda Pezzetta, un viernes en la noche. Afuera, la terraza del local está llena de gente bebiendo cerveza artesanal. Ese mismo fin de semana habrá un festival de cumbia que se une a la agitada y multicultural escena musical que programan en este local, incluyendo conciertos de soul, rock sudamericano o música electrónica de África Occidental.

 

Interiores de La Recyclerie

“Para nosotros es muy importante integrarnos con la gente del barrio. También somos vecinos de esta área y queríamos que todo el distrito sintiese este espacio como suyo”, dice Pezzetta. Así, durante los cinco años que duraron las obras, “Invitamos a los vecinos a participar en la rehabilitación, propusieron ideas e inspiraron la decoración, pintaron con sus manos algunos de los muros, diseñaron espacios. Incluso organizamos talleres y conciertos aun cuando todo eran escombros”.

DEL CARBÓN A SALA MUSICAL

La inauguración de Le Hasard en 2017 es tan solo la última de muchas aperturas recientes en este inquieto distrito XVIII al norte de la ciudad. En el límite municipal de la capital francesa, casi a la entrada a la villa de Aubervilliers, hay otra antigua y vieja estación de tren que servía para transportar carbón de las minas. Hoy, no hay ni rastro de las minas, ni el ferrocarril ni el carbón, pero al final de la tarde de sábado en pleno verano en París hay un incesante ir y venir de gente en la zona y la música se escucha desde la calle.

Es La Station – Gare des Mines (lastation.paris), un espacio cedido por la compañía nacional de trenes franceses SNCF al Colectivo MU para una iniciativa que se llama “sitios artísticos temporales”.

El colectivo MU (mu.asso.fr) es una agencia de producción artística especializada en los campos del arte sonoro, la música y los nuevos medios. Su equipo diseña y produce intervenciones artísticas que se caracterizan por su relación con la tierra. Lo mismo desarrollan aplicaciones para el móvil como Soundways, que permite pasear y geolocalizar por sonidos de la ciudad presentes y del pasado, o recuperan esta vieja estación. Según Olivier Le Gal, coproductor y fundador del Colectivo, les tomó más de cuatro años y 300.000 euros acondicionar el lugar y convertirse en una de las más interesantes salas de música de París sin siquiera ser una sala de música en rigor. Le Gal insiste en que un espacio que había sido denigrado y se recupera para un uso lúdico y social, debe aspirar a tener el mismo nivel de exigencia técnica, calidad, programación de espectáculos y de vanguardia que cualquiera de los mejores clubs de la ciudad.

OCIO DE CALIDAD

Mucho más humilde y tranquilo, tan solo unos kilómetros más adelante en Ornano y sobre los mismos rieles del tren, está otra pequeña estación rebautizada como La Recyclerie. Es una mezcla original de comedor, bar, mercado, tienda de productos orgánicos e incluso un taller de bricolaje donde reparan objetos estropeados. La Recyclerie está gestionada por una asociación sin ánimo de lucro que busca fomentar una ética de consumo responsable y la diversión y el ocio de calidad. En su primer año, en 2014, organizó 418 eventos, 172 talleres y 140 conferencias y encuentros.

 

La fachada pintada de los bloques del antiguo complejo hospitalario, hoy Les Grands Voisins.

No todo son ferrocarriles abandonados. Las iniciativas que a lo largo y ancho de la capital francesa recuperan antiguas instalaciones van desde pequeños almacenes industriales hasta descomunales propuestas como el antiguo hospital de Saint-Vincent-de-Paul con sus más de 30.000 metros cuadros de edificios y pabellones en pleno corazón de la ciudad. Hoy, es conocido como Les Grands Voisins –Fabrique de biens communs (algo así como “Los excelentes vecinos– la fábrica de los bienes comunes”) y es una peculiar iniciativa en la que conviven el alojamiento de 500 personas en riesgo de exclusión social junto a un camping y hostal para turistas, sala de exposiciones, un teatro, aulas para talleres de construcción de muebles, tiendas, restaurantes y bares. Incluye además espacios para que jóvenes artistas puedan desarrollar sus actividades (lesgrandsvoisins.org). Gracias a estos lugares, estos distritos del norte de la ciudad se han convertido en el epicentro del movimiento artístico underground de la capital francesa.

“Hace 10 años, todo el mundo se peleaba por lograr tener un estudio o un local en el centro de París, por pequeño que fuese”, dice Victoria Roussel (victoriaroussel.com), una joven ilustradora de París. “Hoy los jóvenes creativos nos hemos movido a esta zona del extrarradio”. 

Es el nuevo París del arte y la vanguardia.

MUSÉE d’ORSAY, EL PRIMERO

La moda de recuperar espacios en París tiene historia. El edificio más emblemático quizá sea el Musée d’Orsay, situado en el corazón de París en la antigua estación de tren de Orsay. Construido para la Exposición universal de 1900, el edificio es una moderna obra arquitectónica para la época, de más de 180 metros de longitud con bóvedas y techos de hasta 32 metros de altura. Pese a su majestuosidad, cayó en desuso y cerró en los años 70, hasta que el 1 de diciembre de 1986, el presidente François Mitterrand lo reinauguró como museo.


OTROS LUGARES

Les Jardins du Ruisseau
Son un camino ecológico y urbano por las abandonadas vías del tren en medio de la ciudad. Es posible encontrar más de 200 especies vegetales y más de 70 especies animales, jardines y huertas con abejas o frutas cultivadas por los vecinos.
 

Le Point Ephémère
El antiguo almacén de materiales de construcción abierto en 1922 es hoy un enorme espacio de música y arte. Abrió en 2004 de la mano de un colectivo de arquitectos que transforma viejas fábricas en espacios culturales.
pointephemere.org
 

Le Comptoir Général
Este “almacén general” se describe como un “museo dedicado al arte del gueto”. Prepárense para viajar a los ritmos, sabores y olores de las colonias africanas y caribeñas del imperio francés.
lecomptoirgeneral.com
 

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