La Selva A Bordo

Un crucero por ríos Peruanos donde comunidades nativas conservan la cultura, flora y fauna del Amazonas. 

PALABRAS por Sergio Llerena
febrero 2018
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fotos ElÍas Alfageme

Lauro García es un hombre con la piel trajinada por el sol. Asombrados, lo vemos cómo se interna en una habitación oscura de su casa de madera y techo de paja para tomar un trago de aguardiente macerado con hierbas. Luego enciende un tosco cigarro, coge unas hojas frescas y, sobre el torso desnudo de un paciente, escupe desordenadamente un sorbo del licor, sahúma luego su rostro, alborota el aire con las hojas y repite frases en una lengua incomprensible. García es el viejo chamán de Tibe, un caserío en la selva peruana, y acaba de ejecutar una “limpia”, un ritual sanador que concluye con sus labios como ventosas alzando la piel del enfermo, la forma tradicional como se extrae el mal del cuerpo.

Para atestiguar esta manifestación de cultura nativa ancestral, navegamos durante cinco días y cuatro noches por el río Amazonas, hasta llegar, luego de desviarnos por el río Ucayali, a la reserva de Pacaya Samiria, un área de bosque virgen de 20.800 km2, más grande que toda Eslovenia. Pacaya Samiria se encuentra en el departamento oriental de Loreto, y para llegar a Iquitos, su capital, hemos tomado un corto vuelo doméstico desde Lima.

Al arribar, nos recoge una van que nos lleva a Nauta, a una hora de viaje, y donde en un pequeño puerto ribereño descansa el Aria, el sofisticado crucero de la empresa Aqua Expeditions, responsable de una aventura que combina lujo con turismo ecológico y vivencial. Aparte de las comodidades a bordo, nos permitirá ser testigos de los modos de vida de las comunidades nativas, y del logro casi milagroso de preservar sus valiosos recursos naturales de fauna y flora. Es una misión apoyada por el Sernanp (Servicio natural de áreas protegidas por el estado), entidad estatal encargada de la conservación de las reservas nacionales.

Sabores de la Jungla

Parte de nuestra travesía también tendrá que ver con la comida. El Perú se ha convertido en un destino gastronómico, pero de las tres regiones nacionales —costa, sierra y selva—, es esta última la que ha tardado más en ser explorada y apreciada gastronómicamente, tal vez por lo desconectada y lejana que está de las grandes ciudades.

Atendiendo esa curiosidad natural por la cocina local, el chef Pedro Miguel Schiaffino, uno de los más prestigiosos propulsores de la comida selvática en Perú, ha diseñado para el Aria un menú basado en insumos amazónicos: ajíes dulces, pescados y mariscos de río, una variedad enorme de frutas exóticas, además de hierbas y frutos secos particulares.

A la mañana siguiente, Jhuliana Villa, directora del crucero, nos explica que el barco de 16 suites ha recorrido 200 km durante la primera noche de viaje, por lo que nos resulta claro que hemos llegado al medio de la nada y de todo.

¿Internet? Olvídelo, pero no la va a extrañar porque de madrugada, con el cielo tapado y una ligera sensación de frescura, uno parte en las lanchas rápidas hacia las cochas (lagunas) de Pacaya Samiria y esto vale más que cualquier experiencia que pueda dar una pantalla.

Con el acompañamiento constante de un guía, uno deja las aguas lechosas del río Ucayali, adentrándose en las aguas negras de las lagunas. Ahí es donde se tiene que agudizar la mirada y mantener el silencio para que la fauna asome sin temor y se le pueda apreciar en su estado natural. Monos perezosos, murciélagos, aves cazadoras, aves carroñeras, y en el agua asomando sus lomos majestuosos los delfines grises y los hermosos delfines rosados. Según cifras del Sernanp, en la reserva hay 1.025 especies de vertebrados. Las especies de flora son demasiadas para contar.

En esta zona de la Amazonia, habita la etnia Cocama Cocamilla desde hace siglos, viviendo en tierras inundables en pequeños pueblos que en promedio no exceden más de 200 habitantes. La lengua de esta etnia, cuyos integrantes se estima que no exceden los 10 mil, es el cocama, un idioma de la familia del guaraní en peligro de extinción.

Sin embargo, y a pesar del embate de la cultura occidental, la esencia del estilo de vida, creencias u orden social, se mantienen y el turista puede ser parte de ella.

Aventura Silvestre y Lujo

Siendo el Pacaya Samiria una zona tan rica en recursos, la explotación indiscriminada ha puesto a muchas especies en peligro de extinción. Entre las más emblemáticas están los manatíes, mamíferos acuáticos; las taricayas, tortugas que pueden alcanzar hasta los 80 cm de longitud; las aranhuas, peces que están en toda la cuenca del Amazonas; y el paiche, el segundo pez de río más grande del mundo, que puede medir más de tres metros de largo y pesar más de 250 kilos. Todas son cuidadas por nativos voluntarios, quienes sirven de guardianes de la reserva en coordinación con el Sernanp. En la travesía en el crucero, el visitante puede apreciar cómo se preservan los manatíes o los paiches en refugios que sirven de atractivo turístico. También, pueden visitar centros de crianza donde taricayas y otras especies son liberadas dentro de los confines de la reserva una vez que alcanzan una edad óptima. Y para los más aventureros, chapotear en una cocha donde nadan las legendarias pirañas, inocuas al hombre a pesar de los mitos cinematográficos.

Con los olores a tierra mojada que deja la lluvia al atardecer y la calma de la reserva, la experiencia de conocer una zona del mundo virgen adquiere dimensiones espectaculares cuando se combina aventura silvestre y lujo, incluyendo pisco al atardecer o una sesión de masajes.

Antes de irnos, compro una pulsera hecha con huayruros, aquellas semillas rojas y negras de la región, consideradas amuletos de buena suerte. Espero que su efecto mágico me devuelva pronto a este paraje donde la vida se simplifica y la gente aún vive en un mundo un poquito más lento, un tanto más perfecto.

Cómo llegar a Pacaya Samiria

Hay muchas maneras de visitar la reserva, desde el lujo del crucero de Aqua hasta alojamiento en hostales ecológicos en la reserva misma. Para mayor información visite: aquaexpeditions.com; pacaya-samiria.com; sernanp.gob.pe./

Gusto amazónico

Tres restaurantes para disfrutar de la mejor comida de la selva en Lima.

Ámaz

En el distrito de Miraflores, Ámaz ha llevado la comida de la selva peruana a un nivel gourmet. Propiedad del chef Pedro Miguel Schiaffino, es comida de autor con insumos completamente amazónicos. Amaz.com.pe

El Bijao

Al mando de la cocinera Sulma Peñaherrera, ofrece comida amazónica en una versión tradicional, siendo la sopa de carachama (un pez de apariencia extraña pero gran sabor) uno de sus atractivos mayores. facebook.com/elbijaolima

El Pichito

Con comida tradicional y platos con fusión criolla, lleva décadas atendiendo. Pruebe la cecina (carne de cerdo ahumada) o un chaufa selvático (arroz al estilo chino). Las porciones son muy generosas.

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