Película de terror: la primera cita de tu hija

PALABRAS Felipe Vie
junio 2018
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Es un jueves normal, viendo televisión tranquilo después de un largo día de trabajo, cuando mi hija comenta con absoluta normalidad: 

“Papá mañana voy al cine”.

“¡Perfecto! ¿Con la mamá de qué amiga irán?”, pregunté inocentemente.

“Papá, tengo 16 años, no vamos con alguna mamá de mis amigas”.

“Pero, vas con amigas, ¿no?”, pregunté nervioso.

“No… voy con un amigo y él viene a buscarme en su auto”.

Ahí, sientes como cuando la cámara se empieza a acercar a tu cara, la cual comienza a desfigurarse mientras repasas en tu mente cada una de las palabras que te acaban de decir: “Voy. En auto. Con un... Amigo”. 

Es el momento por el cual llevas años desvelándote: el aterrador día de la primera cita ha llegado. Tratas de ver la manera de impedirlo, de sabotear la cita, de buscar alguna excusa familiar, de enfermar al abuelo. Pero ya no hay nada que hacer. Estás a menos de 48 horas de que tu hija se vaya con ese mal nacido, descarado, aprovechador… y eso que aún no lo conoces, ¡pero no importa! 

También tuviste 17 años y sabes cuales son sus intenciones. Quiere llevarse a tu hija al cine, para estar a oscuras con ella por casi dos horas y entre popcorn y popcorn seguro intentará tomarle la mano y quizás qué otra cosa. ¡Lo odias!

Comienzas a repasar todos los momentos maravillosos que has vivido con ella, de cómo puede pasar tan rápido el tiempo. Piensas que debes haber dejado de ver algunos partidos de fútbol para jugar más con ella. Pero ya no queda más que estar atento, como una red de trapecista, preparado para sostenerla cada vez que caiga. 

Llega el viernes. Después de manifestar tu desaprobación a prácticamente todos los looks que muestra, no queda más remedio que ceder, aunque el maquillaje la hace parecer mucho más grande… Su jean roto en la rodilla es motivo de debate, pero te das cuenta de que es una batalla perdida. Antes de que se vaya, le recuerdas lo mucho que la quieres y que la estarás esperando despierto,  y que el descarado ese más le vale que se baje del auto a saludar. 

Cuando llega, ves a un muchachito flaquito, se ve indefenso. Le das la mano y con la mirada le haces saber que se está llevando a tu tesoro más preciado; no soportarás ningún movimiento en falso. 

Ella se marcha, tú te quedas en la sala esperando; cada minuto parece una hora y cada hora es la eternidad hasta que, pese a tus temores, llega puntual a la hora establecida. No da detalle alguno. Solo te reclama los 32 mensajes que le enviaste durante la noche.

Sobrevives.  

Fuerza. No estás solo.

Felipe Viel es conductor de televisión, autor del libro Papaciencia (La ciencia de ser padres) y padre de cinco hijos.

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